Las caravanas – Un viaje de la mano de los grandes viajeros (parte I)

Posted on 16 junio, 2011

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Camellos en Uvs, Mongolia - Foto por Mi Lawrence - www.milawrence.com

Camellos en Uvs, Mongolia - Foto por Mi Lawrence

Durante siglos las caravanas han recorrido las largas rutas comerciales que conectaban las diversas regiones del mundo. Como transmisoras de la cultura, el conocimiento y la riqueza han ejercido un papel fundamental en el acercamiento entre los pueblos. Como agrupación de los más variados personajes para compartir los riesgos y penurias del viaje, la caravana ha sido siempre un interesante viaje en sí misma.

La Ruta de la Seda a través de Persia - Mapa por Editorial Dca

 Son muchos los viajeros célebres que han hecho parte de sus viajes en el seno de una de ellas, alguno de los cuales nos acompaña hoy en nuestra particular caravana:

 

León el Africano: Nacido en Granada poco antes de la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos. Huido a Fez, conocedor de Tombuctú, de El Cairo y de Constantinopla. Bautizado en Roma por un Papa que le dio su propio nombre, Juan León, y su  poderoso apellido: Médicis. Los pasajes de León los tomamos de su obra “Descripción de África y de las cosas peregrinas que allí hay”

 

Domingo Badía, también conocido como Alí Bey: Explorador, científico y espía español. En los primeros años del s.XIX recorrerá, haciéndose pasar por un ilustre musulmán,numerosas regiones desde el Magreb hasta La Meca, pasando por Constantinopla. Las citas correspondientes a Domingo Badía provienen de su libro “Viajes de Alí Bey”

 

 

A. Henry Savage Landor: Pintor y explorador inglés nacido en Florencia. Entre la última década del s. XIX y los primeros años del XX viajó por Japón, Corea, Nepal y Tíbet entre muchos otros lugares. Las  fotografías y testimonios de Landor corresponden a su viaje a través de Persia y provienen de su libro “Across Coveted Lands”.

 

Marruecos, Foto por Mi Lawrence - www.milawrence.com

Marruecos, Foto por Mi Lawrence

Comerciantes de los más variados orígenes se agrupan para servirse de apoyo en tan exigentes viajes. Junto a ellos una variedad de personajes suele unirse a la caravana en diferentes puntos: notables, peregrinos, emisarios o viajeros aprovechan si pueden el paso de una caravana para atravesar los tramos más peligrosos. Completa este caleidoscopio itinerante un ejército de sirvientes, camelleros, soldados y mercenarios de diversa procedencia. En ocasiones las caravanas más importantes llegan a estar formadas por millares de personas:

Cairo, 1922 - Puerta del Bazar - Foto www.propnomicon.com

 

“Hay en Damasco 200 comerciantes sólidamente establecidos”. De las caravanas, “las más considerables son: primero, la de la Meca, la mayor de todas, y cuyo viaje se hacía una vez al año, cuando lo permitían las circunstancias; nadie ignora haberse suspendido al presente a causa de la invasión de los wehhabies; segundo las caravanas de Bagdad, que hacen el viaje tres o cuatro veces al año, con más de dos mil y quinientos hombres armados cada una; su travesía dura treinta días”

(Domingo Badía)

 

 

Las caravanas cruzan algunos de los parajes más inhóspitos de la tierra, y los peligros a los que se exponen no son sólo el calor y la sed:

“… cuando los sorprende la nieve, ninguno queda vivo; si por la noche empieza a nevar, por la mañana la caravana está sepultada y ahogada en la nieve. No sólo la caravana, sino los árboles están cubiertos, no viéndose pues huella ni señal de los cuerpos muertos, y yo he escapado dos veces de esa muerte por milagro, …”

(León el Africano)

Decamps, Alexandre - Camello beduíno

“Allí fue atacada la caravana precedente, y allí tuve el encuentro con una banda de beduinos en mi primer viaje a Suez. Para atravesar el desfiladero me puse a la cabeza de la caravana con mi guardia personal, compuesta de diez soldados turcos, sostenidos por otros cincuenta de la misma nación y algunos árabes armados; […] Pasé sin obstáculo con la mayor parte de la caravana; más antes de salir enteramente del desfiladero, oí gritar detrás de mí: ¡A los ladrones! ¡a los ladrones! Corro con espada en mano, seguido de mi tropa, a la retaguardia de donde salían los gritos: reconozco en efecto que los beduinos se habían presentado para cortar la cola de la caravana; mas nuestro buen continente, algunos tiros y la vista de cuatro banderas que teníamos, hicieron retirar a los salteadores, de los cuales sólo unos treinta se habían adelantado; pero con el anteojo descubrí otros sesenta más, apostados a mayor distancia.”

(Domingo Badía)

Al emprender un viaje de semejantes características es esencial que la paz reine al menos entre los miembros del grupo, algo que saben muy bien unos de los más experimentados viajeros de toda caravana: los camelleros.

Persia. La caravana de Landor y otras - Foto por A.H. Savage Landor

Nos cuenta Domingo Badía que al cargar los camellos para el viaje los camelleros árabes toman cada uno rápidamente toda la carga que pueden, y ordenadamente y en silencio abandonan la ciudad. Llegados a un lugar empieza el reparto de las cargas, que se podrá prolongar hasta llegar a un siguiente punto convenido.

“Apenas llegaron mandaron echar pie a tierra a todas las gentes de la caravana y emprenden una reyerta de las más encarnizadas. Quise tranquilizarlos y apaciguar la disputa, pero me contestaron que tal era la consititución. Dejéles, pues, continuar y los vi ponerse en cuclillas, formando círculo, levantarse y, sin dejar de disputar, ir a sentarse en la misma postura diez pasos más allá, hasta que llamaron a un viejo para juzgar sus diferencias. El juez llegó y pronunció. Unos se contentan, otros llaman a un segundo viejo, y la escena vuelve a comenzar; descargan unos camellos para cargar otros, y la disputa se renueva del mismo modo y con los mismos gritos […] Llegados finalmente al grupo de palmeras, suena de repente una voz general: ¡Hhalàs! ¡Hhalàs! (¡Basta! ¡Basta!) Todos quedan inmóviles como estatuas y la caravana continúa pacíficamente su viaje.”

(Domingo Badía)

Sabia medida la de estos árabes que limitando la posibilidad de discusión a un tramo evitará tanto colapsar el puerto o mercado al cargar como que se desencadene una peligrosa discusión cuando la caravana se adentre en la inmensidad del desierto.

León el Africano, de Amin Maalouf

 

Amin Maalouf en su magnífica novela “León el Africano” pone en boca de nuestro viajero las siguientes palabras:  “Cuando los compañeros de viaje saben que, juntos, habrán de caminar durante semanas y meses en la misma dirección, de afrontar los mismos peligros, de vivir, comer, orar, divertirse, pasar penalidades, morir a veces, dejan de ser extraños entre sí; ningún vicio permanece oculto, ningún artificio perdura”

 

 

 

Preparémonos pues, compañeros de viaje, aprestemos todo lo necesario, y dispongámonos para la salida, pues en breve tiempo partirá esta caravana, que no sólo hilvanará ciudades, sino también personajes y siglos…

(Continuará)

Decamps, Alexandre -The Caravan

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