El día que no existirá: 30 de diciembre de 2011, en Samoa

Posted on 27 diciembre, 2011

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Samoa, 30 diciembre 2011Hay fechas que pasan a la Historia por muy diversos motivos: felices o tristes, nacimientos o muertes, inventos, revoluciones, conquistas, batallas… es decir, las fechas pasan a la Historia por los hechos relevantes que en ellas acontecen. Sin embargo este 30 de diciembre de 2011 pasará a la Historia de Samoa por su más absoluta irrelevancia, o mejor dicho, porque lo único relevante de este día será que no existirá.

Y es que en este pequeño grupo de islas de la Polinesia, en el Pacífico Sur, han decidido rebelarse contra la invención que Sir Sandford Fleming ideó a finales del s.XIX: la línea del cambio de fecha.

¿Qué es la línea del cambio de fecha?

Como todos sabemos a medida que avanzamos hacia el este desde el meridiano de Greenwich tenemos que sumar una hora por cada huso horario que crucemos, mientras que si nos dirigimos hacia el oeste lo que hacemos es restarla. Es lógico, claro, como todos sabemos la tierra es redonda y sol sólo hay uno. Así cuando en Japón, país del sol naciente, el adorado astro brilla ya con su máximo esplendor, en algún lugar de América del Sur (sus antípodas) son las estrellas las que brillan y es noche cerrada. Claro, no sería justo pedirles a los brasileños, argentinos, o quienes se encuentren en las antípodas de Japón, que a las 2 de la tarde salgan a comer en plena noche. Por ello, para evitarles o evitarnos tanto disgusto a medio mundo, cambiamos la hora, de modo que en Sudamérica son las 2 de la mañana y pueden elegir entre estar arrebujados en sus sábanas o de jarana brindando con los amigos, actividades mucho más adecuadas para llevar a cabo bajo un cielo estrellado.

La Tierra desde el espacio, el día y la nocheBien, realmente vemos que el cambio de hora está más que justificado. Pero… supongamos ahora que somos capaces de viajar a velocidad supersupersónica y que partimos de Greenwich a las doce del mediodía (12:00) del 31 de diciembre de 2011, uno hacia el este y otro hacia el oeste. ¿Qué ocurriría? Si viajásemos a la misma velocidad y tardásemos 5 minutos en recorrer medio mundo, nos encontraríamos sobre el meridiano 180. Pero, ¿a qué hora nos encontraríamos? Pues si yo, viajero A, al dirigirme al este he ido sumando una hora en cada uno de los doce husos horarios, llegaré a las 00:05 del día 1 de enero, recién empezado el año. Y si tú, viajero B, has ido restando una hora en vez de sumándola al dirigirte hacia el oeste, llegarás a las 00:05 del día 31 de diciembre. Así, podríamos parar a descansar en el meridiano 180 y estrecharnos la mano por encima de la línea del cambio de fecha y a través de los años, pues yo estaría en el año 2012 y tú todavía en el 2011. Esto sin duda es un poco chocante, pero claro, el verdadero problema vendría si continuáramos viaje. Al cruzar la línea yo tendría que sumar otra hora, y tú que restar otra, y si siguiéramos dando vueltas al mundo a velocidad supersupersónica pronto acabaríamos dándonos la mano a través de los siglos e incluso de los milenios. Vamos, un absoluto despropósito. El sistema del cambio de hora no era perfecto.

Línea internacional de cambio de fecha

Al sistema le faltaba un detalle: la línea del cambio de fecha. Para evitar el problema anterior se dibujaría una línea imaginaria que coincidiría (aproximadamente, pues hace sus buenos amagos y quiebros) con el meridiano 180. Así, al cruzar esta línea de oeste a este tendría que sumar una hora, pero también tendría que restar un día completo (cuestión que por cierto se le olvidó a Phileas Fogg y casi le cuesta la famosa apuesta). En cambio, si cruzásemos esa línea de este a oeste habría que restarle una hora, pero también sumarle un día completo.

Con este nuevo sistema, en nuestro ejemplo, tras un brevísimo apretón de manos, continuaríamos viaje hasta regresar al punto de partida. Yo restaría un día al cruzarla y sumaría doce horas durante la siguiente media vuelta al mundo. Tú en cambio sumarías un día y restarías otras doce horas al cruzar los doce husos restantes. Y de este modo, tras nuestros cinco minutos de viaje, nos reencontraríamos felizmente en Greenwich a las 12:10 del 31 de diciembre de 2011. Y si siguiésemos dando vueltas al mundo siempre nos encontraríamos en el punto de partida, fatigados posiblemente, pero los dos a la misma hora del mismo día, que era lo importante. Ahora sí, el sistema de cambio de hora + cambio de fecha… ¡era un sistema perfecto!

¿Perfecto? ¡Leches!

Esto es lo que llevan años diciendo en Samoa. Claro, desde Londres o desde Madrid la línea del cambio de fecha queda lejísimos y además cae en mitad del Océano Pacífico, con lo cual sólo sirve para descorchar una botella de champagne cuando la cruzamos en barco, ¡qué divertido es lo del cambio de fecha!

Sí, es divertido. Pero claro, cuando vives muy muy cerca de la línea del cambio de fecha, esta tiene sus inconvenientes. En el caso de Samoa el problema proviene de que ellos se encuentran al este de la línea y sus principales socios comerciales, Australia y Nueva Zelanda, se encuentran al oeste.

Esto provoca que cuando en Samoa están disfrutando del domingo, en los países de sus principales socios comerciales ya han comenzado la semana con fuerza y cuando llegado el viernes los de Samoa quieren rematar sus últimos negocios, resulta que son sus socios los que están ya inmersos en el fin de semana. Y ocurre lo mismo con todos los festivos comunes, pues se acaban paralizando las transacciones durante 48 horas, cuando en Australia o Nueva Zelanda acaba el día de Navidad este está empezando en Samoa.

Aunque una mente avispada podría proponer la interesante solución de que los lunes fuesen festivos en Samoa y los días de fiesta durasen 48 horas para mayor regocijo de sus habitantes, que evitarían pasar las horas muertas en la oficina, el Gobierno de Samoa ha considerado más adecuado igualar su calendario al de los australianos para potenciar la actividad económica de su pequeño Estado.

¿Y cómo podría hacer esto? Muy sencillo, cruzando la línea de cambio de fecha de este a oeste (como hacías tú en nuestro ejemplo) y sumando veinticuatro horas para alcanzar por fin a sus rentables vecinos. Aunque claro, como mover las islas iba a ser un poco complicado, será la línea de cambio de fecha la que cruzará Samoa en la extraña medianoche del jueves 29 al sábado 31 de diciembre.Cambio de la línea de cambio de fecha. Samoa. Imagen BBC

Así este año más de una respetable señora nacida el 30 de diciembre podrá por fin no sumar años con todas las de la ley si decide pasar unas vacaciones de Navidad en plena Polinesia,  podrán nacer gemelos uno el 29 y otro el 31 en el parto más largo de la Historia y todavía estamos a tiempo (seguro que alguno ha hecho ya algo parecido) de firmar algún pagaré pagadero, única y exclusivamente, el 30 de diciembre de 2011 en Samoa.

¡Allí nos vemos!

Cascada, turismo de SamoaNiña de Samoa, Foto Oficina de turismo de SamoaSamoa, Foto Oficina de turismo de Samoa

Links:

El post está inspirado en el simpático artículo del Blog Fronteras (AQUÍ) y en este de Xataka Ciencia (AQUÍ).

También se puede consultar ESTE artículo en inglés de BBC News, de donde proviene una de las fotos utilizadas.

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